
Amar

Una forma poética de mirar
a poetic way to see
Un diario intimo donde lo mágico no se eleva por encima de lo real sino que ya es.


AMAR es un espacio místico.
Comprendí que lo invisible no necesitaba un nombre para ser llamado ni explicado. Bastaba con sentirlo.
AMAR no es un lugar terapéutico ni explicativo, y no busco que lo sea.
Aquí nada se reinterpreta.
Se habita lo que ya es.



La experiencia es cuerpo. La magia es cuerpo.
El tiempo es cuerpo.
Lo místico se vuelve visible porque se siente, no porque se explique. El misterio no se traduce en palabras. Ni se ordena para ser comprendido.
Se le deja existir tal como llega.
Abrir este espacio es dar lugar a lo invisible sin correcciones. La magia no se disfraza de método. Ni se valida para ser aceptada.
Es parte. Se escucha. Se deja estar.
AMAR es para quienes reconocen que lo invisible ya es. Y no necesita ser justificado ni reconocido por nadie más.

Y es en el cuerpo donde todo comienza.

ENCUENTRO Y ESPACIO PRESENCIAL

No es terapia. No es formación. No es método.
Aquí se devela cómo una mujer habita
su historia, en el cuerpo.
Un encuentro de tres días para mujeres,
no por edad, sino por la forma de sentir el mundo, y que desean nombrar cómo habitan su historia
y su propia magia, a través del cuerpo, el movimiento
y la palabra, encontrada como conjuro,
sin fragmentar el misterio de la vida.
Se nombra lo que ya está vivo.

EXPEDICIÓN PRESENCIAL
No es un viaje turistico.
Quietud alberga algo que va más allá de la hoja.
Es una expedición a Japón que nace del té, no como ceremonia, sino como una forma de aprender a habitar la vida: sostener, observar, beber despacio, seguir.
El té empuja el trayecto como una brújula silenciosa. Aparece en el movimiento, en los pasajes, en la manera de caminar, de estar sin tomar. No se practica: se reconoce en lo cotidiano, en lo invisible, en lo que sostiene.
Quietud no busca enseñar una forma.
Abre un trazo para que cada persona encuentre, a su tiempo, su propio sentido de la hoja.
Incluso nosotras.

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El camino no siempre se entiende, pero siempre se siente.
He sido mil mujeres diferentes, escribió Emory Hall.
En cada una reconozco un trazo.
He habitado roles, sembrado preguntas y encontrado sentido incluso en lo que no se puede comprender.
Crear AMAR fue un acto natural:
una fuente cotidiana, práctica y viva para
sostenermesin alejarme
Aún devengo, pero aquí estoy. Como tú.